Etiquer S.L.

CONSEJOS

La idea clave: no se cuentan etiquetas, se calcula el material

Uno de los errores más comunes es pensar que una bobina “tiene un número fijo de etiquetas”. Pero no funciona así.

Las bobinas no se llenan por cantidad de etiquetas, sino por longitud de material.

Es decir: lo que realmente manda es cuánto ocupa cada etiqueta en el rollo.

Y aquí entran tres factores clave:

  • El tamaño de la etiqueta (alto y avance)
  • La distancia entre etiquetas (paso o “pitch”)
  • El diámetro de la bobina final

Cómo se calcula de forma sencilla

Sin entrar en fórmulas demasiado técnicas, el concepto es este:

Cada etiqueta ocupa un “trozo” de bobina. Si una etiqueta mide 50 mm de alto y dejamos 3 mm de separación, cada repetición ocupa 53 mm.

Luego, en función de la longitud total de la bobina (que depende del diámetro final), podemos estimar cuántas repeticiones caben.

En resumen:

Más pequeña la etiqueta → más etiquetas por bobina
Más grande la etiqueta → menos etiquetas por bobina

Parece obvio, pero esto cambia completamente la planificación.

El problema real: cuando el cliente no lo tiene en cuenta

Aquí es donde empiezan los desajustes.

He visto muchas veces situaciones como estas:

  • “Necesito 10.000 etiquetas” pero caben en 4 bobinas en vez de 2
  • O al revés: el cliente pide pocas unidades y se generan bobinas innecesariamente pequeñas
  • O diseños que obligan a hacer más bobinas de las esperadas por formato

Y esto no es solo un tema técnico. Afecta directamente a:

  • Coste de producción
  • Gestión de almacén
  • Transporte
  • Y sobre todo: reposiciones futuras

Por qué esto afecta tanto al stock

En producción, una bobina no es solo un soporte físico. Es una unidad logística.

Si sabes cuántas etiquetas entran por bobina:

  • Puedes prever cuántas bobinas necesitas por pedido
  • Puedes optimizar reimpresiones futuras
  • Evitas roturas de stock inesperadas
  • Y reduces costes de manipulación

En cambio, si no lo tienes en cuenta, el stock deja de ser predecible y empieza a depender de “sensaciones” en vez de datos.

El detalle que casi nadie considera

Hay un factor que siempre explico a los clientes y que suele sorprender:

No todas las bobinas pueden llenarse igual.

El límite lo marca:

  • El diámetro máximo permitido por máquina
  • El tipo de material (no todos se enrollan igual)
  • El grosor del papel o film
  • Y la tensión del bobinado

Dos pedidos con el mismo número de etiquetas pueden acabar en bobinas completamente diferentes.

Mi recomendación como preimpresión

Si tuviera que dar un consejo práctico, sería este:

No pienses en “cuántas etiquetas quiero”, piensa en “cómo se van a producir y en qué formato van a salir”.

Porque cuando el formato está bien definido desde el inicio:

  • El coste es más eficiente
  • La producción es más estable
  • Y el stock deja de ser un problema

La pregunta “¿cuántas etiquetas entran en una bobina?” No tiene una única respuesta.

Depende del diseño de etiquetas (vino, cosmética, aceite), del material y de cómo se optimiza la producción.

Pero entender este concepto cambia por completo la forma en la que se planifica un pedido.

Imagen de Albert Sanz

Albert Sanz

Jefe de Preimpresión

Estudió diseño gráfico y lleva más de 20 años en la empresa. Su experiencia y compromiso garantizan que cada proyecto salga con la máxima calidad y respeto por el proceso.

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Albert Sanz

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Estudió diseño gráfico y lleva más de 20 años en la empresa. Su experiencia y compromiso garantizan que cada proyecto salga con la máxima calidad y respeto por el proceso.

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